Desaprender es la habilidad clave para el mercado laboral actual
Carmen Rodríguez Armenta destaca que la flexibilidad cognitiva es esencial para adaptarse a las nuevas exigencias profesionales en México.

La titular de la Dirección General de Educación Superior Universitaria e Intercultural de la SEP, Carmen Rodríguez Armenta, señaló este 4 de agosto que la capacidad de desaprender se ha convertido en una competencia crítica frente a la rápida transformación del mercado laboral mexicano. En un entorno profesional marcado por la automatización y la digitalización, la flexibilidad cognitiva permite a los trabajadores abandonar conocimientos obsoletos para integrar nuevas habilidades necesarias en la era actual.
El mercado laboral en México demanda actualmente perfiles con mayor capacidad de adaptación, alejándose de los modelos tradicionales de formación estática. Según los planteamientos de la funcionaria, las instituciones educativas deben enfocarse en fomentar el pensamiento crítico y la agilidad intelectual, facilitando que los estudiantes y profesionistas puedan transitar entre diversas áreas del conocimiento sin mayores complicaciones técnicas.
La constante actualización de conocimientos técnicos y blandos es vista como una ruta necesaria para elevar la competitividad de la fuerza laboral nacional. Rodríguez Armenta enfatizó que el desaprendizaje no implica perder lo aprendido, sino cuestionar las prácticas del pasado para adoptar metodologías que respondan a los retos de la industria contemporánea y el desarrollo tecnológico global.
En cuanto a las propuestas de mejora, se sugiere que las universidades y centros de capacitación técnica fortalezcan los vínculos con el sector productivo para alinear sus programas académicos con las necesidades reales del mercado. La meta es reducir la brecha entre la formación académica y las exigencias de las empresas, garantizando que los egresados posean herramientas vigentes para enfrentar entornos laborales inciertos.
Finalmente, este cambio de paradigma requiere un compromiso compartido entre el gobierno, las empresas y las instituciones educativas. La flexibilidad cognitiva, apoyada por programas de educación continua, será el factor determinante para que el capital humano mexicano mantenga su relevancia en un ecosistema económico que evoluciona de manera acelerada y constante.


